sábado, 9 de mayo de 2009

Lago Maggiore








El fin de semana largo del primero de Mayo, nos escapamos a un lago que queda entre Suiza e Italia, el Lago Maggiore. El sitio en verdad es una belleza, valió la pena el maratón. Por cierto que la decisión me la comunicaron la misma mañana antes de salir al laboratorio: me pasan recogiendo y seguimos de largo! Que en Giessen va a llover el fin de semana y en Lugano hay sol, hagamos un Kayak-tour, dijo. Nada, a montar el bote en el techo y a preparar el morral en una hora!

En el camino paramos siempre en un restaurante bien chévere de la cadena Möven Pick. Hay un salad bar al que hay que darle una vueltita obligatoriamente. Llegamos de noche a Suiza y dormimos en el carro a orillas del río Tiscino, a la altura de Biasca.

La mañana siguiente desayunamos a orillas del río y nos hicimos al agua. El río se nutre de la nieve que se derrite en los Alpes. Este año nevó bastante, así que esta llenito y corre sabroso, y el agua es bien fresquita!!! Llevamos trajes de neopreno, pero tipo short y manga corta…Menos mal que el catire nos acompañó todo el día. También llevamos salvavidas, y unos cobertores que uno se pone pegadito al tronco y se fijan a la orilla del hueco en el que uno esta en el bote (es lo que tiene Armin puesto en la foto). De esa manera no entra el agua fría. Claro, cuando uno se voltea, hay que tirar pronto de un asa para liberarse del bote! Pero ya sabemos que no es problema, solo que entonces queda uno mojadito…

Hicimos dos pausas por el camino: almuerzo-siesta y merienda. A orillas del río, bajo el sol y echados sobres unas gomas que son como unas colchonetas delgaditas. Es importante tenerlas porque lo mantienen a uno aislado de la temperatura del piso. Al final llegamos a un puerto en las cercanías de Locarno. Un parque en una urbanización que parecía de gente adinerada. El día estaba espectacular así que había gente por todos lados: niños jugando, parejas jovencitas y ya no tanto, viejitas y niños alimentando a los cisnes y patos. En verdad la vista del lago bajo el sol que te da calorcito y con las montañas nevadas al fondo, es un espectáculo.

Yo me quedé cuidando el bote y tomando fotos (las de los cisnes y los patitos reposando en pareja) y Armin siguió a buscar el carro. En el río perdió los lentes, pero en el carro tiene un repuesto siempre (obligado por ley). Le preguntó a una señora de no menos de 80 por los buses respectivos. El como siempre tan comunicativo (a lo mejor también le preguntó la señora, no abundan ya los peatones en traje de neopreno…) le echó el cuento a la viejita de los lentes. Dice que la viejita lo llevó de la mano hasta la estación, ayudándolo a cruzar las calles!

Seguimos luego a Locarno, donde tenían adornado el malecón bellísimo con flores grandes y multicolores en los jardines con palmas. Cenamos en uno de los múltiples restaurantes a orillas del río. Dormimos en el carro, creyendo que estábamos a orillas del lago...(guié yo!)

Al dia siguiente visitamos un pueblito en los alpes: casitas típicas de madera y piedra, el pastor con sus cabras que salían este año por primera vez del establo, el río cristalino de piedras casi blancas y agua azulita...de ensueño. Las cabritas jóvenes parecían mas interesadas en jugar con nosotros que en comer, pero el hijo del pastor (como de 5 itos) seriecito las arreaba!

Ese día almorzamos luego en el club de vela de puerto Ronco. A orillas del río, con una decoración superoriginal (la foto de Armin en la mesa amarilla). Cada mesa y silla era diferente, los niños tenían juguetes y había una hamaca para dos, de esas estiradas en la cabuyera con palos transversales, mas buena! Luego hicimos un tour "light" a la Isola di Brissagio, que se ve al fondo en la foto. Una antigua villa que es hoy jardin botánico, muy linda. También puede uno ir en un barco, pero dicen que remando es mas barato, saludable y divertido!

En el camino a Italia (esa noche queríamos acampar, y en Italia es mas fácil: en Suiza lo pueden multar a uno bien caro!) descubrimos un restaurant buenísimo. La Grotta di Matter o algo similar se llama, y en verdad es la propia comida de la nonna. También una villa pero pequeña en comparación, convertida en restaurant, a orillas de un río. Con muy buen ambiente y llena de gente. No muy caro y los mejores ñoquis al pesto que me he comido. El muchacho que atiende nos explicó que la albahaca la tienen en el jardín…

Al día siguiente caminamos por Cannobio. Había un mercado a orillas del lago, donde abundan los cafecitos y restaurantes. Una mañana light antes de emprender el regreso. Por el camino, una parada en San Gotardo para caminar por la montaña mientras haya luz….

1 comentario:

  1. Wow! Lily!

    En verdad te afanaste con estas entradas.

    Que bueno que has decidido continuar relatando tus aventuras.

    Es bueno hacerlo con los recuerdos y ánimos frescos.

    Se vé que disfrutaron mucho y en verdad las locaciones y paisajes se ven espectaculares...muchos de ellos seguro pasan de largo cuando el que no conoce (léase nosotros:-) toma esos tours maratónicos donde la mayor parte del tiempor se la pasa uno viendo por la ventana del autobús :-S

    En fín, creo que vale la pena que le digas a Jorge, Gustavo y mami que se hagan "seguidores" para no perderse detalle de esas maravillosas experiencias.

    TQM

    Juan Carlos

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