martes, 15 de septiembre de 2009

Las Dolomitas, del 09 al 13 de Septiembre del 2009





La segunda semana de Septiembre, parece ser la última temporada ideal del año para ir a las montanas. Unas de las favoritas son las del Rosengarten en las Dolomitas al norte de Italia, entre otras cosas porque normalmente ofrecen muy buen clima. Es decir: frío pero con sol, sin lluvia ni demasiado viento.

Luego de unas buenas 8 horas de manejo por una autopista con muchas obras y límites de velocidad (aquí a la gente le molesta andar a menos de 120 Km/h), pasando Nürnberg e Innsbruck, pasamos Bozen (Bolzano) y seguimos al Frommer Alm. Esta región del norte de Italia, perteneció un tiempo a Austria, y en tiempos nazis por tanto a Alemania. Cuenta Armin que la población guarda su reconcomio, de cuando Hitler le “regaló” ese pedacito a Italia. El asunto es que el ambiente parece más austríaco o alemán que italiano. Los letreros están en los dos idiomas. Dicen que la gente en la escuela aprende alemán e italiano, pero lo que más se oye en la calle es alemán


En el Frommer Alm tomamos el “teleférico” (esas sillitas que lo suben a uno a las pistas de esquiar) al refugio Kölner (2337 m). Pasamos sobre los bosques para llegar a la montaña, con vegetación escasa de hierba y arbustos. De allí subimos por el paso de Santner (2734 m), a través de lo que llaman una “escalada ligera”, para principiantes…(sin comentarios!). Desde arriba se ven las famosas torres de Vajolett, unas formaciones de roca blanquecina (caliza) bien lindas. El juego de luces que hace con ellas el sol al atardecer, bien pudiera ser el origen del nombre de la región: Jardín de rosas (Rosengarten). En realidad la vegetación se reduce a alguna hierbita o florecita silvestre, que muy ocasionalmente parece salir de la nada, en alguna grieta.

Desde arriba se ve también el refugio de Vajolett (2248 mt), donde pasamos la primera noche en las montañas. Uno lo ve y piensa que está cerquita, pero la bajadita es super empinada, a veces trepando amarrados, a veces caminando sobre piedras sueltas afiladitas….con mucho cuidado! Así que poco a poco y bien cansados, llegamos a nuestro refugio. Una buena comidita caliente y una noche en el cuarto común de dos literas y una cama individual. Allí coincidimos con un par, padre setentón e hijo adolescente, juntos en sus caminatas desde que la señora decidió no acompañarlos más.

Al día siguiente emprendimos la escalada a la cima más alta del Rosengarten: el Kesselkogel (3002 m). Uno sube por el paso de Grasleiten (2599 m) y sigue escalando hasta la cima. El camino está bastante bien asegurado hasta el final. Pero los últimos 100 m aprox. camina uno por el filo de la montaña, barranco profundo de lado y lado… Caminar es un decir, yo iba gateando!

Luego de una merecida pero corta pausa (nos corrió el frío!) seguimos el descenso (de nuevo bien empinado) al refugio de Antermotja. Allí nos esperaba de nuevo una cena caliente y un cuarto común, esta vez para 10 personas. Había como seis señores cabezas gris claro, cada uno roncaba en tonalidad distinta… Que bueno que por lo menos no huelo (gracias a mi rinitis crónica), porque dice Armin que el olor a calcetín sudado era de coger palco! A diferencia de el refugio anterior, en este no había ducha…Hay un lago bien cerca, pero vaya usted a meter un dedito para que vea como se pone azulito, como el agua!!!

Estos "refugios" se hicieron originalmente para eso, para refugiarse en la montaña cuando a uno por alguna razón lo agarraba la noche o una tormenta. Ahora están un poco más comercializados, pero tampoco se puede pedir mucho: se pagan 7 euros la noche (por persona) por una cama bajo techo con dos cobijas (si se es miembro del club de montanistas, sino el doble). La ganancia la harán con la comida y bebidas. Hasta para la ducha en Vajolet se pagan 5 euros por seis minutos de agua caliente. Y más vale sacarse rápido el jabón, porque lo que sigue es agua bien helada! En fin, dice Armin que es bueno para la formación del temple y para la circulación…

Al día siguiente emprendimos el descenso por un camino ligero, que pasa a través del bosque hasta Ronch. Por el camino un refrescante baño en río, una soleada pausa en una ladera. En el pueblo nos comimos un heladito, y seguimos con el bus a Vigo di Fassa. De allí subimos unos 5 Km a pie hasta el auto, ya que el Bus para el trasbordo salía en hora y cuarto. Llegamos nosotros unos minutos antes…

Las siguientes dos noches las pasamos en la cercanía de Merano. La ciudad está full de alemanes retirados, se respira un ambiente vacacional total. Hermosas promenadas, como la promenada de Sissi que comunica el jardín botánico del Castillo de Trauttmansdorff con el centro de Merano. Pasa a orillas del río Pasirio (Passer), está adornada con flores de todos colores y en esta temporada se puede tomar jugo de uva en los múltiples restaurants-café que hay por el camino. Por allí nos sentamos a leer. Yo sigo con el mundo de Sophie, mi flaquito leyó relatos de Kafka. También caminamos por la promenada de Tappeiner, nombrada en honor al Dr. Franz Tappeiner, que en esta ciudad atendía para sus “curas” de salud a los aristocráticos del siglo 19.

En la región abundan las plantaciones de uvas y manzanas, y es época de cosecha. También hay muchos castillos convertidos en hotel. Visitamos uno muy lindo en Prisiano, el Wehrburg. Alli nos queríamos quedar, pero los hoteles y posadas estaban full. En Grisiano, cerca del castillo, vimos una posada restaurante chiquita pero con una vista espectacular del Rosengarten. Se llama Schmiedelhof, un lugar de tradición familiar desde el siglo 15. Higos, manzanas, peras, uvas, ciruelas, castañas, un establo con vacas, las mesas rusticas de madera bajo el árbol de nueces…No, no hay cama, pero la señora amablemente nos deja poner la tienda de campaña en el jardín! La “habitación” nos quedó finísima, con una vista privilegiada, la comida era tradicional y con productos frescos y a media hora cerro arriba había un río perfecto para ducharse. Aunque el segundo dia disfrutamos mas bien de las aguas termales de Merano, muy ricas.

El último día hicimos una pausa en Sterzing. Allí había un festival de… bollos pelones? Ok, se llaman Knödel, pertenecen a la comida austríaca tradicional, y se pueden preparar y servir de muchas maneras distintas. Después del desfile con banda tradicional, apertura con palabras del alcalde mientras hacia los primeros bollos, se abrió el festival. Sobre una mesa de 300 m que atravesaba el boulevard central se servían los Knödel. Probamos unos de jamón que se sirven con hongos. Había un ambiente bien festivo y mucho traje tradicional: los hombres con pantalones de cuero y mujeres en vestidos coloridos con delantal. Vino y cerveza, por supuesto, juguito de manzana para mi.

Luego seguimos el camino a casa, listos para emprender una semana de trabajo.

2 comentarios:

  1. Hola Lily, que bueno poder entrar a tu blog, y poder ver el regalo que te tenia Dios bien guardadito jejje... Nunca me imaginé que te volvieras alpinista jejej. Pero me encanta ver que tu flaquito, te ha puesto totalmente activa... Me fascina verte tan feliz, porque realmente te lo mereces!!! Con calmita iré leyendo tus otras aventuras!! Un abrazote.
    p.d: hermosas fotos!!!

    ResponderEliminar
  2. amiga que fino ese viaje!!!!!!!!!!
    Aunque debo señalar que me impresiona verte cual escaladora, alpinista, montañista y demás con cuanto artefacto han creado Dios y el hombre para tales fines.... jajajajajaja Qué diría Grone o Chirinos si vieran estas fotos!!!!!!!!!
    la verdad es que no puedo dejar de tener los sentimientos encontrados de envidia cochina por ver como disfrutaron ese viaje sencillo, sin mayores "comodidades", tan rodeados de naturaleza y el sentimiento de "me da cosha" de imaginarme durmiendo con otros señores que huelan a pie sucio, todos juntos como hermanos! :0 creo que es más de lo que podría sobrellevar!
    Sin embargo el sentimiento permanente e inalterable (que incluso convive con los otrs dos encontrados) es el de alegría por verte tan feliz y tan adaptada a Europa, a los viajes, a los deportes, al clima, a las loqueras del flaquito... en fin no puedo dejar de darle Gracias a Dios. (y aJuanca por haber creado ese espacio para seguirte la pista ;) y enterarnos de todos los pormenores)
    quien sabe si esa será la arrancada de un libro de historias. Escribir siempre ha sido uno de tus fuertes y yo me siento como si hubiera viajado contigo jajajajaja

    ResponderEliminar