sábado, 9 de mayo de 2009

Roma, del 05 al 13 de abril del 2009












Nos quedamos en un Bed and Breakfast cerca de la Catedral de San Giovanni. Es bastante céntrico y con el metro a pata de mingo.

Roma tiene su encanto, en mi opinión, aparte de en su historia, en la particularidad del modo de ser de los Italianos. Un poco desordenados, hablachentos y parranderos. En verdad pensaba, mientras me tomaba un buen cafe machiatto, que yo creo que a nosotros, luego de los españoles, nos heredaron algo los italianos!

La ciudad con sus muuuchas iglesias, plazas y fuentes (en la foto, yo con el Tritón y Armin en la de Trevi). El muro antiguo de la ciudad, los viaductos, el coliseo y la vía Apia Antica, con su historia y sus catacumbas (foto mía a la entrada de unas ruinas). Una invitación a la imaginación y al reflexión de lo que un día fue, de lo que hoy es...

Me encantó la Piazza di Poppolo, donde pasamos un rato simplemente observando a la gente. Ahí me monté en las esculturas de unos leones, donde la gente se toma fotos. Lástima que la nuestra salió muy oscura!

En las escaleras de los Españoles también la pasamos rico. Había un grupo con guitarristas de diferentes procedencias, que simplemente coincidieron esa noche allí. Ellos tocando temas de los anos 60 en adelante, y uno que pasa y se sienta en la escalera a cantar con ellos o a escucharlos.

También conocimos otra cara de Roma, en el afán de huir del bullicio de la ciudad y motivados por la búsqueda de sitios tranquilos donde hacer picnic y dormir siesta. Así conocimos varios parques. De mencionar sería el mirador en San Anselmo, en la Universidad y claustro de los Benedictinos, con una bella vista de la ciudad. Famosa e interesante es la Villa Borghesa.

Pero especialísimo, nos pareció un centro ecológico (y comunista!), detrás de la pirámide y por fuera del muro, en las adyacencias del cementerio protestante, donde por cierto están enterrados muchos personajes de la ciencia, el arte y la literatura. Entre otros, el único hijo (reconocido) de Goethe. Llegamos al establo-estacionamiento de los coches a caballo para turistas. Allí cerquita hay un centro de Green Peace, un café "bio" ecológico y vegetariano, un museo alternativo donde visitamos una exposición de eso que llaman arte moderno, en relación a una corriente contra la simetría y las reglas. También había una serie de restaurants y cafés bien chéveres en la vía Galvani. Algunos anunciaban por cierto nuestro Ron Santa Teresa. Tuvimos alli una conversación simpática con el que dijo ser "el supervisor" del estacionamiento...

No nos faltaron las caminatas en las afueras. En Fara de Sabino visitamos una abadía bien bonita. Pero lo más lindo fue disfrutar por el camino de los cultivos de Olivo, con los campos llenos de verde nuevo y florecitas de monte, en un día cálido y soleado. Comiquísimo fue entrevistarse con los campesinos que estaban en plena faena, pues era época de podar. Armin que hace una pregunta corta con el español que puede y ellos que se desatan a echar los cuentos en italiano! Ninguno entiendía al otro, pero yo gocé un puyero viendo lo alegre de los gestos y del diálogo cruzado!

Pasamos un día en la costa del mediterráneo. Nos fuimos a Nettuno y llegamos a Anzio, tratando de irnos a las playas menos turísticas. De allí es la foto en la plaza donde almorzamos, como de costumbre, lo que llevábamos en el morral. Esta vez en un banquito de la plaza. A los que se pregunten al ver la foto: no, no andábamos en moto!. Detrás de mí a la derecha hay una fuente, como en Roma abundan gracias a Dios, de agua potable. Más al fondo estaria la playita donde dormimos la siesta.

De nuestra visita al Vaticano...Cómo decirles que aún ando un poco sensible con el tema. Recordé mi visita a los 17 años, cuando REMAR ya lo había sensibilizado a uno, y veía con terror en las catedrales las imágenes de María detrás de rejas o en vitrinas, ahogada en oro y joyas...

Esta vez me impresionó el templo majestuoso de San Pedro, con los turistas tomando fotos durante la misa, simplemente muy grande y un poco vacío...a lo que Armin comentó que él creía que él si el fuera Jesús, no le gustaría vivir allí...Y yo me acordé de una canción de mis días de colegio: Baja a Dios de las nubes...Bájalo del retablo...Sácalo de los templos donde lo encerramos hace tantos años...llévalo a la fábrica donde trabajas...déjalo que ande por calles y plazas...llévalo también al mercado del pueblo... guárdalo dentro de tu corazón.... Porque Dios, no es un Dios muerto, y si pensáis que está muerto, no, no, equivocados (3) estáis!!!

En realidad pueden alegrarse de no haber estado con nosotros ese día, pues éramos los locos Adams: Armin pasó todo el día con una escoba vieja que se encontró. Era bien bonita, hecha del modo tradicional con un palo y unas ramitas amaradas con pabilo (no creerían lo bien que barre! la escoba, digo). Pues se ponía a barrer aquí y allá, y al que le preguntaba le decía que a él le parecía que la ciudad estaba muy sucia, que estaba haciendo una campaña por Roma. Y a mí mas tardecita, me dió por cantar solita en San Pedro, después de la misa donde acabábamos de escuchar un coro bellísimo!

Cabe destacar que en compensación nos portamos santitos el jueves, en el vía crucis con el papa...Un montón de gente en el coliseo, de todas nacionalidades. Había seminaristas y hermanitas para tirar para el techo. De noche, todos con velitas, estuvo lindo en verdad. A la salida nos pasó el papa como a dos metros, en su limosina blindada, rodeado de guardaespaldas que corren al lado del auto al más puro estilo que uno ha visto en las películas gringas...

Disfruté también la visita a la catedral de San Pablo, en las afueras de Roma. Aparte de los mosaicos en la fachada que se ven en la foto, hay adentro retratos ovales de todos los papas que han existido, hasta el actual. También hay algunos lugares vacíos para los que vendrán y una serie de ilustraciones de la vida de San Pablo, desde su primera visión y llamado cuando aún era soldado Romano y se cayó de su caballo, hasta su muerte por la causa de Jesús.

El último día en Roma (día de mi cumple) comimos en la terracita de un restaurant bien bonito en Trastévere. Casi como una pareja normal! Solo que nos fuimos a pie, lo cual nos dió la oportunidad de ver por el camino una isla en medio del río Tíber, donde hay hoy en día un hospital pediátrico.

Ese fue mi reporte. De lo que recuerdo escribo antes que se me olvide, y con la ilusión de que compartan conmigo un poquito del paseo.

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