

Lugar para almuerzo-siesta, subiendo a Capanna Campo Tencia
Despertando de la siesta...
Caminando por el filo de la montana...

Saliendo de Capanna Soveltra (con lluvia)

Así se ven el río en el acantilado y las escaleras de piedra
(de la web, no pude tomar fotos por la lluvia...)
Escribo rapidito antes de que se quede en blanco esta entrada también. La aventura en Campo Tencia fue intensa....
Salimos desde Dalpe (1192 m) rumbo al refugio Campo Tencia (2140 m). Una subidita descrita como "ligera", "apta para paseo familiar".... No coments. Saliendo cómodamente tipo 7 am después de un buen desayuno en el auto, subiendo a mi paso y haciendo pausa-picnic a mediodia (inclusive la sagrada siesta de mi flaquito) llegamos en la tarde al refugio...
El camino, como todo el paseo, lleno de los paisajes divinos de las montanas suizas en verano: mucho verde, mucha agua. Espero poner unas fotitos del lugar donde descansamos a mediodía. Nos encontramos a un pastor y su perro (ovejero? o "vaquero"??) arreando sus vaquitas (con las típicas campanitas guindadas al cuello) para que cruzaran un río. Bruno hablaba solo Italiano y tenia el tipo alegre y amable de la gente sencilla. No le entendimos mucho, pero nos dejó claro que en el refugio Campo Tencia comeríamos muy rico. Y asi fué!
El refugio Capanna Campo Tencia es bien bonito en el típico estilo: todo de madera, cuartos grandes comunes, área de secado donde se cuelgan las cosas húmedas alrededor del fuego. Los banos de lujo: con ducha de agua caliente (5 euros pro ducha, pero pagados con gusto!), jabón y toallas de papel para secarse las manos (si, son un lujo en los ecológicos refugios de montana). Y la comida con entrada y postre, nos recordó que nos encontrábamos en la parte italiana de los alpes suizos :).
A la manana siguiente después del desayuno típico (müsli, pan integral con mantequilla, café) salimos a conquistar el pico mas alto de la región del cantón Tesino: Campo Tencia (3072 m). La subidita no estuvo nada fácil. A partir de cierta altura casi no hay vegetación, lo que queda son puras piedras. Con la lluvia de los días anteriores hubo pequenos deslizamientos que tapaban las marcas tipicas que indican el camino. En la montana es importante seguir los caminos marcados. A veces parece que se puede llegar de otra manera más fácil, pero de pronto se llega a un punto donde no queda otra que regresarse...
Perdimos la pista en un punto donde había nieve. Caminar sobre glaciares o nieve en la montana puede ser peligroso, me dice siempre mi flaquito. A veces se trata de una capa frágil sobre un barranco oculto, dice. Pues esta vez divisamos por fin una marca, detrás de un valle nevado. "Pa´ ´llá", me dice..."tranquila, no puede pasar nada malo. Eso sí: camina unos metros detrás de mí y pisa sólo donde yo haya pisado"... :S La cosa no me gustó nadita, pero la opción B era regresar, después de 5 horas de subida y aparentemente poco antes de la cima. En algún momento se me hundió una pierna hasta la rodilla, pero no pasó de un susto: evidentemente pisé entre dos piedras. Uno escucha a veces el agua en la profundidad: la nieve se va derritiendo para dar paso después a riachuelos y cascadas, supongo.
Recuperado el camino seguimos al final por el filo de la montana: Sobre piedras sueltitas, barranco y barranco de lado y lado, a través de la niebla. Uno llega a un pico y descubre que hay otro más alto: "ese es, ese tiene que ser!" y así se repite la historia un par de veces... hasta que sí: llegamos!!! La foto de rigor, un snack hypercalórico, una nota en el libro de los que pasan por allí y adelante caminante, que el descenso empinado por las piedras sueltitas no va a estar fácil! Capanna Soveltra (1534 m) nos espera!
Conseguimos un solo camino marcado de bajada (distinto al de la subida). Ese tenía que ser. Dicen que de bajada todas las piedras ruedan: y si uno no se pone pilas rueda uno con ellas!!! No estuvo nada light: bien empinado sobre las piedras que se tambalean o ruedan al pisar sobre ellas. Luego de un par de horas comienzan a molestar las rodillas, aún los expertos en el refugio nos advirtieron del asunto. De pronto el camino parecía subir de nuevo... En efecto, nos acercabamos de nuevo a un filo de montana! el camino bajaba luego por otro valle: era el camino a Fusio. El orientadito de mi esposito dice: "mmm, nop, no puede ser, ese no es el camino. Otra cima no hacemos hoy, nos va a agarrar la noche. Hay que bajar como sea, pa´ llá`", dijo, es decir: montana abajo a campo traviesa...
Aparte de la agonia del camino incierto (regresar se convertía poco a poco en utopía) lo peor es que no estoy muy en forma. Luego de 6 horas seguidas en ese plan de bajada los muslos comenzaron a fallar, no frenaban bien cuando queria o el pie aterrizaba unos centimetros antes de lo desado, lo cual conduce frequentemente a una caída.... Mi flaquito me iba atajando, me daba aguita, me ponía el pie donde era, hasta me cargó para pasar un río. Al fin cambió el panorama: hierbita! pero mojada y en bajada empinada resbala la condenada. Hice uso de mi experiencia paraguanera y en honor al cerro de Santa Ana puse en práctica mis conocimientos de culi-cross. Asi llegamos cuando ya empezaba a oscurecer a un refugio abandonado en una colina. Alli pasamos la noche sin congelarnos, gracias a Dios.
Al día siguiente, luego de un voltarén, mucha agua y un bano matutino "refrescante" en el rio que corría a pocos metros de la cabana, segimos nuestro camino. Desde la colina se veía un valle poblado, pero bajar directo era imposible, demasiado empinado. Finalmente encontramos unas marcas diferentes a las internacionales. Un punto anaranjado parecía indicar un camino privado para bajar de la cabana. El camino no era fácil y evidentemente no había sido muy transitado en los últimos tiempos, pero atravesaba por valles y praderas muy lindas, con muchas cascadas y riachuelos: arriba las montanas, abajo los bosques. Hasta que en un punto nos encontramos de nuevo las marcas internacionales (sendero alpino: blanco-azul-blanco). Así llegamos a Capanna Soveltra.
Era apenas mediodia, pero decidimos quedarnos para darle un chance a mis piernitas. Ademas el sitio era bien lindo para descansar. Disfrutamos de nuevo de la buena mesa y de un sueno reparador. Al dia siguiente el camino a Prato Valle Maggia (743 m). Una vereda a orillas de un río que corre en un acantilado, paredes altas de piedra de lado y lado, el agua azulita que hace sus saltos y serpentinas. La vereda era en un lado de la pared de piedra, con escalinatas de piedra pulidita por el agua, que a veces corre aun en fina pelicula sobre ellas. O sea: poquito a poco que resbaaalaa! De pronto conseguimos una piedra distinta a las otras, atravesada, grandecita, aún no pulida por el agua y acompanada de otras más pequenas. El comentario alentador de mi esposito: mejor ponte el casco y procura caminar pegadita a la pared....
A partir de Prato no hay mucho que contar. Un tur en autobus de regreso a Dalpe, una noche en el auto en San Gotardo y una parada en Braunwald de regreso a casa. Feliz, recuperadita físicamente pero sobre todo mentalmente: en esos días no puede uno pensar en más nada que en los pequenos problemas concretos, reales e inmediatos, y en la grandeza del Creador.



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